La Fuerza y el Poder
Si sentimos que al
final del día la energía no nos es suficiente, es posible que hayamos
estado usando la fuerza. Y es que para lograr bienestar, deberíamos
hacer uso de nuestro poder.
Cada
vez que tratamos de convencer a alguien de nuestras razones, usamos la
fuerza. Cuando esa persona acepta naturalmente lo que decimos, es que
hemos usado el poder. Cuando nos empeñamos en hacer algo a pesar de la
resistencia que tengamos, estamos usando la fuerza. Cuando algo fluye
naturalmente estamos usando el poder.
El
poder es la manifestación natural de nuestra energía espiritual. Este
ocurre cada vez que actuamos desde el amor. Cada acción tomada a favor
nuestro y de otra persona, despierta nuestro verdadero poder.
Si
nos preguntáramos, al tomar una decisión, si el resultado de ésta seria
aumentar nuestra salud o la riqueza o la felicidad o el amor o el
cuidado de nosotros mismos y de la otra persona, y la respuesta fuera
afirmativa, podríamos estar seguros de estar usando nuestro poder.
Por
el contrario, cuando tomamos una decisión basada en el miedo- a perder,
al abandono, a ser heridos, etc., se nos hace necesario usar la fuerza.
Y como no es natural, nos obliga a usar más energía de la que
disponemos. Por eso nos cansamos, nos enojamos o nos sentimos impotentes
Como
padres, ¿usamos el poder o practicamos la fuerza? El primero ocurre
cuando hay diálogo y comprensión, la segunda cuando hay sólo imposición
de órdenes a cumplir.
Como trabajadores, ¿ejercemos el poder o necesitamos usar la fuerza?
Cuando
usamos el poder, no necesitamos estar físicamente presentes. Tanto si
somos padres o jefes, podremos ausentarnos pero nuestras pautas
seguirán llevándose a cabo. Todo lo contrario cuando hemos actuado
desde el miedo, aplicando la fuerza.
Esta semana, observemos nuestras actitudes y veamos de donde provienen.
Así,
podremos ver donde hemos malgastado la energía que necesitamos para
pensar y crear las cosas que realmente queremos para nuestras vidas.
Enviado por mi amigo Nano.